El Real Madrid encara el tramo decisivo de la temporada en pleno mes de abril, en una primavera que gusta mucho al soberano del estadio Santiago Bernabéu, con el esperado regreso de Kylian Mbappé y también con la vuelta de Jude Bellingham. Mientras que la entrada del francés apenas alterará el sistema de Álvaro Arbeloa -sustituirá a Brahim Díaz-, la llegada del ‘5’ tras su última lesión muscular sí que puede afectar a la titularidad de varios de sus compañeros. Los más señalados, en este sentido, son Thiago Pitarch y Ada Güler. Y el primer partido que tendrá Jude para volver a lucirse será el de este sábado en Mallorca (16.15 horas), aunque todos miran con lupa la eliminatoria de cuartos de final de Champions con el Bayern Múnich (7 y 15 de abril, 21 horas).
Bellingham ya tuvo minutos en el derbi contra el Atlético (3-2), aunque ha regresado del ‘parón’ internacional sin haber jugado con Inglaterra, pese a ir convocado con Thomas Tuchel. Arbeloa ya reconoció que tiene un reto por delante, al tener que encajar al británico en el equipo, que se marchó de ‘vacaciones’ en el mejor estado de forma de todo el año. Jude tendrá ante sí la tarea de volver a ser diferencial, pero lo que está claro es que su vuelta a Chamartín tendrá sacrificados, ya que no todos pueden jugar y el ex del Borussia Dortmund tiene un rol protagonista en el equipo, dado su gran nivel y versatilidad.
Los ya citados Thiago y Güler pueden ser las nuevas ‘víctimas’ de Jude, aunque el primero se ha ganado el puesto como pivote junto a Aurelién Tchouaméni, que es intocable para Arbeloa. El turco, que está siendo últimamente un jugador de banda (por la izquierda), también está teniendo un gran rendimiento, con Fede Valverde destacando por el costado derecho, aunque el uruguayo goza de libertad de movimientos, lo que le ha hecho volver a renacer en estas últimas semanas. La vuelta de Bellingham amenaza con cambiar muchas cosas que se han dado por descontadas hasta la fecha.
Brahim y el cambio de sistema
La sala de máquinas del Madrid se enfrenta a una modificación sustancial en cuanto a posiciones se refiere. Porque Bellingham llega con el objetivo de ‘revolucionar’ todo, aunque su condición de todocampista hace que pueda haber sorpresas hasta el final. El ‘5’ podría ser incluso el relevo de Brahim, lo que provocaría ‘cargarse’ a otro jugador para dar entrada a Mbappé, o bien cambiar el sistema. Hasta estos momentos, Arbeloa se ha decantado por un 4-4-2 donde el papel el equipo permanece compacto, suele ser combativo en la presión tras pérdida y libera a los jugadores más ofensivos para atacar con soltura.
Eso sí, la sanción de Valverde podría ofrecer más alternativas a Arbeloa, que podría alinear en Son Moix contra el Mallorca a Bellingham, Thiago y Güler. Claro que, tarde o temprano, llegará la hora de decidir y está claro que no todos tienen hueco. Los próximos días serán fundamentales para que el salmantine se moje y la eliminatoria contra el Bayern es una oportunidad de oro para marcar un criterio propio, algo que no es nuevo en un entrenador que, en tres meses, ha conseguido pasar página y reponer al grupo, que está cargado de ilusión por hacer historia.