Luka Modric es uno de los pilares de este Real Madrid y un ejemplo para todos los jugadores jóvenes. En esta ocasión, el interior merengue tuvo que actuar de ‘padre’ y fue directo a Bellingham para corregir una de las jugadas.
El Real Madrid llegó al descanso con muchas dudas y con un partido que no estaba saliendo tal y como tenían planeado. Esto provocó que los pesos pesados del equipo fueran a los más jóvenes del equipo para corregir varias imprecisiones que habían tenido.
Modric terminó la primera parte con una jugada en la cabeza y no dudó en ir a por Bellingham para hablar de ella. El centrocampista croata no duda en ir a sus compañeros para tratar de dar otra visión y transmitirle su punto de vista como un jugador veterano que es.
El interior merengue vio como el centrocampista inglés mandaba un balón alto al área que no econtró compañero en lugar de seguir tocando. Modric fue desesperado a Bellingham, ya que el juego del equipo estaba siendo errático.
Sin embargo, el tono del croata fue conciliador, Bellingham no dudó en reconocer su error y aprender de la lección que le dio Modric: «tengo que jugar más rápido y calmado, lo entiendo», le admitió el jugador británico.
A otro ritmo
El Real Madrid salió con las ideas claras en la segunda mitad y estas charlas fueron vitales para dar un cambio al encuentro. Los blancos tuvieron varias ocasiones para materializar, pero todas ellas pasaron por los pies de Modric y Bellingham.